• Carolina Olivo

Duelo migratorio

Luego de la entrevista con Rosana Marquez, sobre el “Duelo Migratorio”, he recibido muchos mensajes en torno a las emociones que éste proceso despierta en quienes por diversas razones han decido dejar su país de origen.

Y es que emigrar es un viaje hacia lo desconocido motivado en la esperanza de una vida mejor, dejando atrás no sólo tu casa, tus bienes, tu trabajo, tus amigos y tu familia para ir a un país distinto, sino mucho más.


Emigrar es un proceso de pérdida que cuestiona los recursos y estrategias de adaptación, movilizando emociones ambiguas en el ser humano y su entorno. Al emigrar, exploras a profundidad el interior de ti mismo. A ese mundo increíble, intenso e inexplorado hasta ahora, al que jamás pensaste ir. Un mundo que no exige visa pero si un proceso de preparación intenso, único e irrepetible que resulta en la renovación del ser humano.


Y es que desde el momento en que tomas la decisión de emigrar, empiezas a confrontar tu sistema de valores y creencias y tambien a cuestionar esa“realidad”, que hasta hace poco creías inquebrantable. A lo cual hay que sumar, las experiencias de distintas situaciones de vida —del ambito laboral, sentimental, familiar, financieras, de salud, etc. — y el conocer diversas personas, que como espejo, reflectaran tanto tus virtudes y defectos, como tus debilidades y fortalezas y tus valores y antivalores.


¿ Pero qué hace que un proceso migratorio sea exitoso o no?


El éxito radica en que la persona se deje inspirar por la emoción pujante de luchar por SUS sueños, se aferre a ellos hasta saborear la victoria y busque ayuda apropiada y oportuna en todo momento. Sólo así, podrá experimentar el sentimiento de autoconfianza, generará oportunidades para compartir sus logros, agradecerá el haber aprendido el verdadero significado de la humildad, de la generosidad genuina y de la abundancia y transitará el camino de la vida con el único fin de evolucionar, crecer y ser cada día mejor.


La otra cara de la moneda, es que este proceso también puede ocasionar deterioro de la salud mental, psicológica y biológica del individuo, así como ciertas patologías para quienes, se nieguen a buscar ayuda profesional, luego que de manera inconsciente han decidido jugar el rol de víctimas, ignorar o menospreciar sus capacidades personales, para superar situaciones difíciles que le presentan la vida y aferrarse a emociones negativas como la fatiga, el cansancio, la pena, la nostalgia, la resistencia a renunciar al pasado, la frustración, el conformismo, la depresión, la impotencia, el miedo a lo desconocido y el mal sabor que dejan la traición y el abandono.


En resumen, emigrar no es dejar tu país de origen para vivir en otro. Emigrar es tomar la decisión de renovarse desde lo más profundo, para conquistar tu mundo interior, embellecerlo, hacerlo el destino más atractivo para ti mismo, cuidarlo con el mayor de los celos e inspirar a otros a conquistar el suyo, teniendo la humildad de pedir ayuda para lograrlo.

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